Fundación Thomas Merle

La quema indiscriminada y sus efectos nocivos sobre el suelo

Por: Jesús Brito

Es costumbre para el trabajador del campo quemar la superficie destinada a la siembra como manera rápida y eficaz de despejar el área y dejar el suelo preparado para tal fin. El campesino observa que luego de la quema el suelo luce fértil y se presta a sus necesidades de producción rápida. La práctica del sistema de agricultura migratoria que lleva a quemar un área nueva cada vez que termina un ciclo de producción, no es consciente de que a pesar de los beneficios inmediatos que esta técnica pueda producir en un principio, a la larga el suelo es víctima de efectos irreversibles.

El desconocimiento, la falta de efectivas campañas de orientación y ausencia de acciones preventivas de las autoridades competentes conllevan a que esta práctica cotidiana se haya generalizado sin medir sus nefastas consecuencias tales como el deterioro que sufre la capa superior afectando su capacidad de retención de humedad, sobre todo en climas secos. Hay que tomar en cuenta de que las primeras capas del suelo sufren pérdida de nutrientes al aumentar la temperatura durante la quema.

Estudios realizados en nuestro país han determinado que “se encontraron pérdidas de un 95% de la materia vegetal, a la vez que 97% de nitrógeno, 61% de fósforo y 76% de potasio, por mencionar los tres llamados nutrientes primarios. Debido al efecto del fuego, estos elementos son transformados y transferidos al aire, convirtiéndose en contaminantes (Hernández y López, 2002).

Las investigaciones han podido determinar que al momento de la quema mueren también muchos organismos que favorecen la descomposición de la materia orgánica y la disponibilidad de los nutrientes para las plantas. Así, debido a su ausencia y a la pérdida de estos,  el suelo se ve condenado a ser cada vez más infértil. La frecuencia y magnitud de la quema inciden directamente en sus consecuencias.

Es por ello que, sin afectar la seguridad alimentaria de las comunidades agrícolas, se hace necesario buscar efectivas alternativas que controlen la costumbre de quemar indiscriminadamente, buscando reducir la destrucción de los suelos y mantener su fertilidad lo que conllevaría, por supuesto, a mejorar su productividad.

En el municipio Bermúdez últimamente se ha notado un incremento en la quema desproporcionada y descontrolada. Muchos de estos incendios de vegetación no tienen nada que ver con las necesidades de siembra de los agricultores sino que son llevados a cabo por inescrupulosos individuos que lo hacen por puro placer, lo que ha prendido las alarmas en diversas instituciones preocupadas por la preservación del medio ambiente, entre ellas la Fundación Thomas Merle, la cual se ha dirigido a las autoridades municipales solicitando una urgente reunión con los organismos gubernamentales que tienen que ver con la materia a fin de concertar acciones que conlleven a la implementación de medidas de prevención contra este flagelo y la aplicación de las leyes que rigen la materia, entre ellas las que contemplan la responsabilidad individual de los autores de esta práctica que entre sus nefastas consecuencias tiene la de incidir directamente en la afectación de las cuencas que alimentan a nuestras principales fuentes de producción de agua.